Un olor raro habitaba en toda la habitación, como si nadie nunca hubiese abierto una ventana, ni una puerta, ni nada. Me di cuenta que nunca había estado ahí, pero de q no hace mucho alguien si había estado, aunque dudaba que si había salido con vida.
Descubrí de q era ese extraño olor, era sangre seca y tendría q haberme dado cuenta antes ya q las manchas en el piso eran obvias y algo exageradas desde mi punto de vista,
Se veía q el q había aportado la sangre para decorar el piso realmente molestó al poco hábil cerdo asqueroso q lo mato o que lo drenò para ser mas , pero bueno hay gente q se toma todo muy personal.
Después de varios minutos la unica puerta de la habitación se abrio, un hombre en sus cuarentas de aproximadamente 1.80 mts y con un oberol manchado de grasa para mi sorpresa estaba delante ella, su cara me resultaba familiar y luego de examinarla u poco me di cuenta de quien era el padre de mi primera victima , mi muy querido Suegro.
-Esteban- dije extrañado
–¿Que estas haciendo aquí?- fue lo primero que se me ocurrio preguntarle, ya que ya sabia porque yo estaba ahí, mi hobbie suele molestarle a algunas personas
-Me entere Que habias sido tu el que le hizo “eso” a mi hija- Dijo despreocupado mientras encendia un cigarrillo mientras una gota de sudor fria recorrio mi frente.
-bueno yo…-
-no te preocupes, no estoy resentido contigo, para serte sincero a mi tampoco me caia bien, sino lo hacias vos lo habria echo yo-
Me sorprendi con lo que dijo pero igual, estaba atado a una silla en un lugar donde seguro nadie podria ayudarme con una persona que no dudaria en matar a su propia hija si esta le molestaba. Es demasiado temprano para decir que los problemas se habian terminado.